Cuento

Concurso de cuentos #fotocuento – Semana 12: Un viaje.

Imagen cedida por @rahesi

Esta es la cuarta vez que participo en este concurso, que semana a semana se va consolidando en Steemit. La calidad de los trabajos que se presentan es incuestionable, pero lo mejor es que nos proporciona una buena excusa para continuar escribiendo, aunque a veces las circunstancias no sean las más propicias.

Sí alguien se anima a participar pueden leer las bases y convocatoria del concurso aquí

 

UN VIAJE

 

Luego de una dura caminata que duró 3 horas llegué a la cima de la colina a la hora en que el sol empezaba a poner reflejos dorados y rojos sobre las aguas de un lago, que allá abajo parecía un espejo devolviendo la doble imagen de las montañas que lo circundaban. Sobrecogido ante tal prodigio, la contemplé en silencio. Pero era un silencio diferente al que estábamos habituados, sin voces extenuantes, ni el chirrido de las llantas de los autos al resbalar sobre el pavimento, exento de esos ruidos cotidianos que conformaban nuestros silencios y ahora se trasformaban en el murmullo del viento al rozar las ramas de los árboles, el trinar de los pájaros en un concierto invisible, y el sonido de mis propios pasos sobre la hierba. Había llegado a un desfiladero convertido en mirador natural donde poco o nada pertenecía a esa civilización que hacía pocas horas había dejado atrás. La mochila apoyada en el tronco de un árbol derribado por la vejez y el peso de sus propias ramas parecía fuera de lugar. Me sentí como un  invasor que llega a romper la perfecta conjunción de la naturaleza, con su presencia.

Estuvimos planeando el viaje durante semanas, inducidos por el artículo de un periódico donde daban cuenta de lugares con vistas increíbles pero poco concurridos. Pero hacer coincidir nuestros horarios normalmente era ya de por sí complicado. Ambos habíamos asumido responsabilidades que nos obligaban a entrar y salir de la casa en tiempos diferentes; apenas podíamos vernos al finalizar el día, cuando coincidíamos en el lecho, tan cansados, que sólo cruzábamos  frases sueltas, o un abrazo esporádico. Nuestra economía había mejorado. Teníamos casa y autos nuevos, una carrera consolidada, todo lo que habíamos planificado cuando nos casamos siendo aún estudiantes universitarios, cuando creíamos que esa sería la culminación de nuestros sueños.

El accidente ocurrió unos días antes de nuestra partida; una maniobra mal dada dijeron los peritos. Pero que sabían ellos. La enterramos de inmediato. Me negué a que estuviera expuesta a las miradas y esa curiosidad insana que producen los cadáveres.

Y ahí arriba rememoré nuestros primeros sueños, muy diferentes al que ahora iba surgiendo, esa necesidad fortuita del olvido, de los recuerdos sin llanto donde el dolor amenguado pudiera procesar la soledad. Ella acompañándome por siempre y para siempre, a pesar que ya no pueda ver sus ojos , ni tocar su mano.

 

 

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